“A mayor voluntad, mayor flujo de energía”

Es un hecho psicológico que mientras más dirijamos la voluntad a un determinado lugar del cuerpo, mayor será la el flujo de corriente nerviosa hacia esa parte y más fuerte será el movimiento muscular causado de ese modo: una persona que pelea por su vida con otra, tendrá mucha más fuerza en sus músculos que la que tiene normalmente; un gato o un tigre arrinconado tiene el doble de fuerza en sus músculos, ¿por qué? Porque el instinto de auto conservación es muy fuerte, en humanos como en animales y ante una muerte inminente una persona pone la mayor energía de su voluntad y esto ocasiona una fuerza de vida mucho más enérgica que fluye a lo largo de los nervios que mueven los músculos. Entonces, la voluntad tiene capacidad independiente para impartir poder a los músculos, la voluntad tiene el poder de controlar el origen invisible de la energía de vida.